El ARTE, como prestigioso elemento para la imagen de marca

Alguna vez se ha planteado comprar un cuadro, o invertir en obras de arte, en estos años y por mi educación personal he podido poco a poco ahorrar e invertir en arte para tener alguna obra inédita para mi colección personal del arte, ni soy un snob ni soy un experto de arte. Pero creo que es una buena forma de invertir de cara al futuro y además una forma de dar una buena imagen en la empresa para el disfrute personal de los empleados y de los clientes.


En la actualidad en este mundo globalizado de las marcas y del consumo, la gente busca alternativas que le den prestigio, que trasmitan valores con los que identificarse, estilos de vida, forma de pensar. Esta idea y la visita a mi despacho de un galerista de nuestra isla que me ha felicitado por el gusto en la elección de las obras es la que me ha motivado a escribir este artículo.

Como idea principal se trata de proponer a los empresarios el poder dar un valor añadido a sus empresas y capitalizar e invertir en arte para utilizarla como imagen de marca.

La creatividad es siempre un valor, al arte complementa la marca y la imagen se ve reforzada ya que es tenida en cuenta para poder utilizar las obras en actividades que den alto prestigio a la empresa, al participar en circuitos y exposiciones de arte para ser admirados por el público general, que reportan grandes beneficios emocionales e incluso económicos.

Como forma de obtener publicidad corporativa de alto standing también es una buena idea ya que al realizar o participar en acciones promocionales de arte, en exposiciones y museos, le dan a la marca una componente emocional, que facilitan resultados positivos indirectos incluso en el campo de las ventas, ya que es un elemento de promoción excelente. Incluso puede ser una herramienta nueva para las relaciones públicas de la empresa.

Puede ser un canal complementario diferente en las acciones promocionales de la empresa frente a las tradicionales e incluso contribuir a la creación y consolidación de la imagen de marca de la empresa. Utilizando una nueva vía como es el arte, que con el paso de los años se revalorizará.

Comprar o invertir en arte a largo plazo de forma razonada, aporta a la empresa notoriedad y beneficios, ya no solo en temas de estatus, sino también a nivel de ventajas fiscales. Ya que al tener un alto valor añadido puede ser un patrimonio para la empresa que a buen seguro será una inversión que nos reportará, grandes beneficios.

Pese a estar en tiempos de crisis, no sería una mala idea tener visión de futuro e invertir en arte, ya me comentareis cómo os va la colección dentro de unos años…